KIKO
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Francisco Narváez Machón nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 26 de abril de 1972. Kiko, como era y es conocido, fue el símbolo de una hornada de jugadores brillantes de la cantera que dieron al Cádiz sus mayores años de esplendor. Fue coetáneo de Quevedo, Arteaga, Barla, etc.. y sus primeros años coincidieron con los últimos de Mágico (su maestro para él), Pepe Mejías, Juan José y un largo etcétera.
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Debutó con el Cádiz el 14 de abril de 1991 (sólo dos meses después abandonaría Mágico el equipo), aunque no pudo evitar la derrota de los amarillos en Carranza contra el Ath. Bilbao por 2-3. Héctor Veira fue quien lo hizo debutar, aunque su gran valedor fue sin duda Ramón Blanco. Su primer gran momento lo firmó el 9 de junio del año de su debut. Era la última jornada de liga, y el Cádiz recibía al Zaragoza. Ambos necesitaban la victoria: el Cádiz para alcanzar la promoción, y el Zaragoza para abandonarla. El Cádiz comenzó perdiendo 0-1, mientras que las noticias por el transistor eran mejores: el Castellón caía goleado en Oviedo, el Cádiz dependía de sí mismo. Kiko salió al principio de la segunda parte, sustituyendo a Poli. Nada más entrar fue objeto de un penalty que transformaría Dertycia. Pero había que ganar, el empate no era suficiente. Sólo dos minutos después del empate, Kiko hacía una jugada de ensueño dentro del área, y de disparo raso cruzado batía al guardameta del Zaragoza (era su primer gol en Primera, vaya forma de empezar!), llevando el delirio a la grada. El Carranza no podía creerlo, pero así era, el Cádiz estaba salvado!! Pero llegó la maldita temporada 92-93, que sería la última del jerezano en las filas del Cádiz.
El descenso del equipo de sus amores precipitó su salida, cantada ya de antemano. Un jugador de esta categoría no estaría en Cádiz mucho tiempo. Y marchó al que sería su otro equipo, el Atlético de Madrid, donde ha vivido todas las sensaciones posibles.
Sin duda el momento más dulce lo vivió en la temporada 95-96: el Atlético de Madrid hacía por primera vez en su historia el doblete: Liga y Copa. El Calderón entero coreaba el nombre de Kiko con su gol. El Atlético terminaría ganando su partido y no tuvo que echar mano de la radio. Pero como el Atlético es un club tan particular, también ha sufrido de lo lindo Kiko aquí. En la temporada del 2000, tuvo que ver como su equipo era incapaz de evitar el descenso a Segunda de todo un histórico, después de 60 temporadas seguidas en Primera. En la 36ª jornada los madrileños viajaban a Oviedo. Necesitaban un milagro para mantenerse(ganar los tres partidos restantes y esperar que el era precisamente su rival, el Oviedo, no sumara los puntos). Pero sólo pudo empatar a 2 en Asturias y ya no hizo falta echar más cuentas: el Atlético estaba en Segunda. Kiko se retiraba a los vestuarios del Tartiere envuelto en lágrimas.

Fue uno de los alumnos aventajados de Clemente vistiendo la elástica nacional, con la que escribió otra de sus grandes páginas allá por el 92, cuando era integrante del equipo olímpico que ganó el oro de forma tan brillante, acompañado por Luis Enrique, Guardiola, Abelardo, Toni y un largo etcétera de grandes jugadores. Por aquel entonces todavía pertenecía al Cádiz, y llevo el nombre de la Tacita de Plata a lo más alto. Incluso contagió a la selección con el estilo "milagroso" del Cádiz: Barcelona 92. Final olímpica. España se juega el título ante Polonia. Corría el minuto 93 y el marcador registraba un resultado de 2-2. Guardiola bota un córner, Kiko agarra un rechace y larga un derechazo que se cuela en la portería y da la medalla a España. Todos los jugadores se abrazan al gaditano que casi llora de la emoción, y que se convirtió así, gracias a su gran actuación(marcó 5 goles en el campeonato), en el abanderado de la selección y de todo el equipo olímpico españo. Por supuesto que ahí no acabó su periplo en el combinado nacional. El 16 de diciembre de 1992 debutaba con la absoluta en Sevilla, en un España-Letonia que terminó 5-0. Desde entonces ha disputado 29 partidos como internacional, en los que ha marcado 5 goles, participando en los Mundiales de Francia(98), y en la Eurocopa de Inglaterra(96). Su último partido como internacional fue el 14 de octubre del 98 en Tel Aviv, donde España se impuso a Israel por 1-2. Marcó sus goles en los siguientes partidos: España, 3 - Macedonia, 0 (Elche, 15-11-1995) España, 1 - Noruega, 0 (Las Palmas, 07-02-1996) Eslovaquia, 1 - España, 2 (Bratislava, 24-09-1997) España, 6 - Bulgaria, 1 (Lens, 24-06-1998) 2 goles
Cuando parecía que colgaba las botas, anunciaba que se iba a jugar al Extremadura, (en Segunda), donde su excompañero en el Atlético y buen amigo Juanito, presidía un club que luchaba por no bajar a Segunda B. Pero la suerte le fue esquiva en todo momento: el club descendió, Kiko lejos de ser el referente del equipo se vio relegado a banquillo y grada, sus tobillos siguieron machácandolo, y para colmo, debido a las graves dificultades económicas de los blaugranas, ni siquiera pudo cobrar su salario. Con todo esto el jerezano no pudo más y decidió poner punto y final a su carrera en el verano de 2002. Muchas fueron las voces que entonces le pidieron al genio que volviera a su club de origen, para ayudar en el asalto a Segunda, y que también solicitaron a la directiva cadista para que hiciera todos los esfuerzos a su alcance para convencer al gaditano. Pero no hubo forma, Kiko no quería seguir sufriendo y no quería sufrir otra despedida deshonrosa en su casa. Todo había acabado.